La comunidad del corregimiento de Santa Ana, en Granada, recibió una nueva subestación de Policía y pidió que la presencia institucional sea permanente.
Después de cuatro décadas sin presencia policial permanente, el corregimiento de Santa Ana, en el municipio de Granada, volvió a contar con una subestación de Policía, un hecho que marca un nuevo capítulo para una comunidad golpeada históricamente por el conflicto armado.
La obra fue entregada oficialmente a los habitantes, quienes esperan que la Fuerza Pública permanezca en el territorio y contribuya a fortalecer la seguridad y la convivencia.
Un hecho histórico para Granada
Santa Ana hace parte de Granada, uno de los municipios más afectados por la violencia en el Oriente antioqueño durante las décadas de confrontación entre guerrillas y grupos paramilitares.
La ausencia de presencia estatal y los constantes hechos de violencia provocaron el desplazamiento de miles de familias campesinas en la región.
Nueva subestación fortalecerá la seguridad
Según las autoridades, la nueva infraestructura permitirá mejorar la atención de los requerimientos ciudadanos y fortalecer las acciones de prevención del delito.
Los uniformados asignados desarrollarán labores de vigilancia, mediación de conflictos, acompañamiento comunitario y trabajo conjunto con líderes sociales, comerciantes e instituciones educativas.
Comunidad celebra el regreso de la Policía
El alcalde de Granada, Daniel Andrés Hoyos, calificó la llegada de la subestación como una noticia histórica para el corregimiento.
El mandatario destacó que hacía casi 40 años no existía presencia policial permanente en Santa Ana y agradeció el compromiso de la institución con la seguridad de la zona.
Por su parte, habitantes del corregimiento manifestaron que la presencia de la Policía representa una oportunidad para mejorar la convivencia y recuperar la tranquilidad en las veredas.
Presencia institucional para evitar nuevos desplazamientos
Las autoridades señalaron que uno de los principales objetivos es consolidar la presencia del Estado en un territorio que sufrió de manera directa las consecuencias del conflicto armado.
La comunidad espera que la permanencia de la Fuerza Pública contribuya a generar confianza, proteger a los campesinos y evitar que se repitan episodios de violencia y desplazamiento forzado.

