Familias realizaron una velatón para pedir ayuda y evitar que más jóvenes sean reclutados con falsas promesas de empleo. Durante el encuentro, uno de los desaparecidos llamó a su madre tras cuatro meses sin comunicación.
La incertidumbre sigue creciendo entre decenas de familias del corregimiento San Cristóbal, en Medellín, luego de que más de 30 jóvenes viajaran a Rusia para incorporarse al conflicto con Ucrania y perdieran contacto con sus seres queridos.
Durante una velatón realizada para visibilizar la situación, familiares, amigos y autoridades elevaron un llamado para intensificar la búsqueda de los desaparecidos y alertaron sobre presuntas redes de reclutamiento que ofrecerían falsas oportunidades laborales.
Familias piden ayuda para encontrar a los desaparecidos
Según el edil de San Cristóbal, Jeyson Moreno, al menos 30 jóvenes del corregimiento habrían viajado a Rusia, aunque advirtió que la cifra podría ser mayor, ya que también se han reportado casos en otros sectores de Medellín.
La jornada reunió a familiares de los desaparecidos, representantes de la Secretaría de Paz y Derechos Humanos de Medellín y de la Defensoría del Pueblo, quienes escucharon los testimonios y anunciaron el acompañamiento a las familias.
Los organizadores estudian realizar una nueva velatón en la Plaza de las Luces para convocar a afectados de toda la ciudad.
Una llamada rompió cuatro meses de silencio
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió durante la velatón, cuando la madre de uno de los jóvenes recibió una llamada de su hijo después de cuatro meses sin comunicación.
El joven alcanzó a informar que se encontraba herido y relató que su primo, quien había viajado con él desde Colombia, murió durante una misión militar tras pisar una mina y ser alcanzado por un dron.
La conversación duró apenas unos minutos, ya que el combatiente aseguró que debía regresar al frente de combate. Sus palabras fueron escuchadas por las demás familias presentes.
Historias marcadas por la incertidumbre
Entre los casos expuestos estuvo el de Andrés Felipe Mesa Noreña, cuya familia conoció semanas después de su desaparición que se encontraba gravemente herido.
También fue compartida la historia de Stiven Restrepo, quien informó a sus familiares que había resultado herido por una mina antes de perder nuevamente toda comunicación.
Otra de las familias que pidió ayuda fue la de Juan David Castañeda Posso, de quien no tienen noticias desde el 11 de junio y que, según sus allegados, habría sido asignado como francotirador.
Durante el acto, su hermana lanzó un mensaje dirigido a otros jóvenes:
“Por favor, chicos, no caigan en esta trata de personas”.
Promesas de altos salarios terminarían en zonas de combate
De acuerdo con los testimonios recopilados por las familias, los reclutadores ofrecían salarios de hasta 10.000 dólares mensuales, además de bonos de enganche y supuestos contratos de seguridad.
Sin embargo, una vez los jóvenes llegaban a Rusia, eran enviados a zonas de combate y, en muchos casos, perdían contacto con sus familiares mientras los reclutadores dejaban de responder.
Algunos colombianos que lograron regresar del conflicto relataron haber enfrentado combates permanentes, condiciones extremas y dificultades para abandonar las filas militares.
Autoridades buscan apoyo internacional
Tras conocerse la situación, la Secretaría de Paz y Derechos Humanos de Medellín inició la caracterización de las familias afectadas.
La información recopilada será enviada a organismos internacionales como la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja, con el objetivo de apoyar la búsqueda de los colombianos cuyo paradero aún se desconoce.

